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Los acontecimientos que conciernen la ocupación se parecen mucho a las te todo Centroamérica: es decir que en campo administrativo, también Nicaragua fue anexionado a la Capitanía General de Guatemala, que a su vez fue incluída en el vicereino de Nueva España (México). En este mismo marco Nicaragua tomó parte a los acontecimientos que llevaron a la independencia. Cuando en 1821 México se separó de España, los Estados de centroamérica hicieron lo mismo y se proclamaron independientes: el 5 de junio de 1823 nació un Estado separado, que tomó el nombre de Provincias unidas de Centroamérica. Duró hasta 1839, año en que cada uno de las cinco componentes abandonó el vinculo federativo declarándose República. Para Nicaragua los primeros años fueron años difíciles. La guerra civil entre facciones liberales y las conservadoras desgarraba el País: en realidad ambas eran dos facciones oligárquicas, que se disputaban el control de la propriedad inmobiliaria y de las relativas actividades. Esta situación era el resultado de la herencia colonial, que había creado una sociedad dualística: por un lado estaban los “patrones de la tierra” y sus clientes políticos y administrativos; por otro, la mayoría de la población, de campesinos, analfabeta y pobre. A lado de los patrones hay que añadir la Iglesia, poseedora de grandes riquezas. Los liberales tenían su cuartel general en la ciudad de León, los conservadores en Granada. La costa oriental (Mosquitia) estaba ocupada por los británicos. Más o menos a mediados del siglo, empezó a repercutir en esta situación la expansión económica y financiera de Estados Unidos. Washington y Londres llegaron a un acuerdo logrando un compromiso: ocn el tratado Clayton-Bulwer, 1850, se comprometieron a no construir canales interoceánicos en aquella zona ístmica y a no proceder a acciones unilaterales de colonización. En 1854 la situación se complicó. De hecho el grupo estadounidense Vanderbilt consiguió acapararse el monopolio de los transportes en todo Nicaragua; esta iniciativa fue un choque para los operadores comerciales de la facción liberal de León, por lo tanto estos decidieron pedir ayuda a sociedades norteamericanas hostiles a Vanderbilt y a la competencia inglés. Aprovechó la ocasión el aventurero William Walker, de Tennessee, que en 1855 penetró en Nicaragua, organizó una insurrección y hasta logró que lo proclamaron presidente. El grupo Vanderbilt formócontra de él una coalición centroamericana y Walker fue derrotado, preso y fusilado por los hondureños en 1860. Los coservadores, por lo tanto, salieron con la suya, pues pudieron mantener el poder hasta 1893, cuando un motín liberal proclamó presidente José Santos Zelaya. La realidad mostró que a un despotismo se había sustituido otro. Santos Zelaya mantuvo la carga suprema hasta 1909: su gobierno cayó porque quiso estorbar a EEUU que en ese período estaban extendiendo su influencia en la región caribal. Fue precisamente Washington que apoyó en 1911 la subida del fiado Adolfo Díaz, conservador, a la presidencia de Nicaragua. Pero el País no aceptó la intervención y se rebeló: entonces el gobierno estadounidense mandó en 1912 sus trupas armadas. La presencia de los soldados norteamericanos permitió a los conservadores de prolongar el dominio de su partido. En 1916 los conservadores estipularon el pacto Bryan-Chamorroun, un tratado con que se dejaba a EEUU el derecho exclusivo de construir un canal interoceánico en la zona del río S. Juan, además que la construcción de una base militar estadounidense en el golfo de Fonseca, como alternativa del apenas inaugurado en Panamá: en cambio de dicho derecho Nicaragua recebía una indemnización de 3 millones de dólares. Pero en la práctica este dinero tuvo que ser devuelto a los yanquis, para saldar la deuda contraída por Nicaragua en los años anteriores. Además, para controlar y asignar los pagos a los acreedores, Washington constituyó en Managua una Comisión apropiada, que se transformó en la verdadera administradora del País. La ocupación americana causó violentas oleadas de intolerancia y en 1925 los marines fueron obligados a marcharse del País, para volver el año siguiente, produciendo una verdadera guerrilla. En 1928 las nuevas elecciones determinaron la victoria de José María Moncada; mientras tanto, otro líder liberal, Augusto César Sandino, siguió luchando contra las fuerzas americanas presentes en Nicaragua hasta su total retirada (1933). Sin embargo, la influencia americana siguió existiendo en la persona de Anastasio Somoza que, jefe de la guardia nacional, hizo matar a Sandino y mantuvo el País bajo su estricto y respresivo control durante veinte años. Anastasio Somoza instauró un régimen represivo en provecho de su propia familia y, en campo internacional, de EEUU. El 28 de setiembre de 1956 Anastasio Somoza murió en un atentado. Lo reemplazó su hijo, Luis Somoza Debayle, mientras que el hermano de Luis, Anastasio Somoza Debayle, asumió el mando de la Guardia Nacional. Las elecciones de 1963 llevaron a la presidencia el liberal-nacionalista René Schick Gutiérrez, pero el marco político y económico no cambió. Después de su muerte los Somoza volvieron al gobierno con Anastasio Somoza Debayle. Mientras tanto iba intensificándose la guerrilla de la facción sandinista. En 1972, con el decaimiento de su mandato, Somoza Debayle dimitió, pero siguió en la práctica ejerciendo el poder a través de un triunvirato. El 23 de diciembre de 1972 un terremoto arrasó Managua. Declarada la ley marcial, Somoza Debayle volvió al poder, y en 1974 volvió a ser elegido presidente de manera oficial. Al comienzo de 1978 Pedro Joaquón Chamorro, director del periódico La Prensa y representante de la oposición moderada al gobierno, fue asesinado y se acusó a Somoza de complicidad. Desde aquel momento la guerrilla antigubernamental, dirigida por el Frente sandinista de liberación nacional (una organización fundada en 1962 y que se inspiraba al precursor liberal Augusto Sandino), se desarrolló por todo el País hasta transformarse en una insurrección general que, en Julio de 1979, obligó a Somoza a replegar en EEUU. Tras la entrada de los guerrilleros en Managua (20 de Julio), se instaló un gobierno de reconstrucción nacional. Los sandinistas nombraron una junta política constituída por todas las fuerzas que habían luchado contra los Somoza e intentaron mejorar las condiciones de un País agotado por los conflictos y una pobreza exasperada. Las riquezas de la familia Somoza fueron confiscadas, se nacinalizó los bancos y empezó una reforma agraria con el intento de repartir la tierra entre los campesinos. Dentro de poco tiempo empezaron los contraste dentro de la mayoría y el conflicto entre las oligarquías locales y los sandinistas empeoró de forma peligrosa. En 1981 la situación precipitó, debido también a la decisión del presidente americano Ronald Reagan de suspender las ayudas al País, acusado de adoptar una política que estaba dirigiéndose demasiado hacia izquierda y de apoyar la guerrilla en Salvador. Al mismo tiempo Estados Unidos empezaron a sostener la guerrilla de los contras, por la mayoría miembros de la Guardia nacional somozista que habían empezado, desde sus bases en Costarica, una acción de desestabilización y sabotaje hacia el gobierno sandinista. Intentando solucionar la crítica situación económica y política, a partir de 1982 Nicaragua estableció relaciones cada vez más estrictas con Cuba y URSS. Las elecciones de 1984 fueron vencidas con mayoría absoluta por el candidato presidencial sandinista Daniel Ortega Saavedra, que ya desde 1981 había administrado el País. La situación económica, ya muy frágil, empeoró de forma mayor en 1985, año en que el presidente George Bush impuso el embargo económico al País. La Contras, de todas formas, nunca ha conseguido amenazar en concreto el régimen nicaragüense, sino se ha flaqueado cada vez más a partir de 1988, a causa del corte de las financiaciones americanas, hasta llegar al punto de tener que retirarse fuera del País. Tras el fracaso de la iniciativa del Grupo de Contadora (México, Colombia, Venezuela y Panamá) y los escasos progresos fomentados por el plan Arias, bajo la presión del proceso de distensión entre las superpotencias, en agosto de 1989 la cumbre centroamericana de Tela (Honduras), tras haber abandonado el principio de especularidad con respecto a la situación hondureña, intentó solucionar, en el marco de la pacificación regional, el problema de la guerrilla nicaragüense, solicitando la desmilitarización de las bases de la Contras; cumplida en junio de 1989, la desmilitarización logró acabar con una guerra que causó algo como 30.000 muertos y más de 20.000 heridos, además de daños inmensos a la ya pobre economía local. Las largas y a menudo secretas negociaciones para acabar con el conflicto tuvieron algún éxito sólo en 1989, cuando los contrarrevolucionarios se comprometieron a dejar la guerrilla y los sabotajes para que pudieran volver a su patria de manera legal y tomar parte en las nuevas elecciones. En las elecciones de 1990 una coalición antisandinista apoyada por EEUU, la Unión de oposición nacional (UNO), obtuvo la mayoría en la junta nacional; la representante de la Unión, Violeta Barrios Chamorro, elegida presidenta en lugar de Ortega, emprendió un programa de reconstrucción que incluía la desmovilización de las armadas de los rebeldes contras, una reducción gradual de los miembros del ejército y una reforma monetaria. Se redujo la alta tasa de inflación, pero la situación económica mejoró mucho. En 1996, en un País que seguía desgarrado por las divisiones políticas y por la violencia (en las zonas rurales seguían actuando bandas formadas sea por ex-contras que no se habían integrado en la vida social, sea por ex-miembros de la guerrilla sandinista y del ejército expulsados durante la presidencia Chamorro), hubo las elecciones. Las ganó la Alianza liberal, un partido de extrema derecha representado por Alfonso Alemán, cuyo primer objetivo era lo de borrar todas las huellas del breve pasaje del gobierno sandinista en el País. Augusto César Sandino, héroe popular nicaragüense (1893 – 1934), defendió la independencia de su País contra la intervención estadounidense y los pequeños déspotas locales que estuvieron bajo de estos. La intervención militar estadounidense, con 16 buques de guerra, tropas y aviones, duró de 1927 a 1933. Tras haber firmado la paz y después de que se retiraron las tropas, Sandino también dejó las armas. Lo asesinó Anastasio Somoza bajo la órden del ministro americano en Managua Arthur Bliss Lane. Después de poco tiempo los EEUU reconocieron la dictadura de los Somoza.
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